¿Qué impulsa a un ingeniero a dejar un empleo cómodo y emprender su propio camino? Quizás sea el deseo de materializar una visión propia o de transformar su entorno.
Eso es precisamente lo que llevó a un joven ingeniero, con experiencia en el sector de las telecomunicaciones, a fundar Sglobalec desde su tierra natal, Andalucía, que hoy figura entre los proyectos más prometedores del Top 50 de emprendimiento andaluz. Todo comenzó a finales del verano de 2022. Observando la fluctuante demanda de ingenieros por parte de las grandes empresas de telecomunicaciones, Francisco Sarmiento decidió crear, junto con otros tres compañeros, un grupo de trabajo capaz de ofrecer soluciones externas de ingeniería. La pandemia había impulsado el teletrabajo, abriendo nuevas oportunidades. ¿Por qué no aprovechar este contexto para desarrollar un núcleo de ingeniería desde Andalucía, proporcionando empleo cualificado a una región tradicionalmente menos industrializada? Así nació una compañía que, en apenas dos años, ha crecido de cuatro a más de veinte empleados.
La empresa comenzó centrándose en proyectos de telecomunicaciones, trabajando para los principales operadores del sector, como Orange. Desde allí, dio el salto a otros sectores: energía, infraestructuras singulares y eventos. En este último ámbito han liderado proyectos tan icónicos como las portadas de ferias de ciudades como Málaga, Almería y Huelva.
“Incluso realizamos la estructura para una fachada iluminada especial en el Puerto de Santa María y un toro de Osborne”, explica con orgullo el fundador.
Éxitos en diversos mercados
En telecomunicaciones, sus logros incluyen la cobertura del Aeropuerto de Madrid-Barajas, el Banco de España y varios hospitales universitarios. Soluciones de transmisión, modelizaciones 3D, optimización de procesos y consultoría son solo algunos de los servicios que ofrece Sglobalec. El modelo de negocio combina una meticulosa formación de talento joven con la captación de grandes proyectos. La empresa mantiene convenios con universidades y escuelas de formación profesional de toda España, incluyendo Málaga, Granada, Córdoba y la Carlos III de Madrid.
“El 80% de nuestra plantilla se forma a través de estos convenios. Desde prácticas hasta titulaciones, muchos de nuestros empleados crecen con nosotros”, señala.
Nuevos proyectos y prospecciones
La diversificación también ha sido clave. Este año han comenzado a incursionar en el sector ferroviario, homologándose para proyectos de seguridad con ADIF. Asimismo, apuestan por tecnologías emergentes en áreas como Smart Cities, impulsando la programación específica para estas soluciones. Paralelamente, trabajan en proyectos de impacto social, como la colaboración en una desaladora en la Axarquía para mitigar los efectos climáticos.
“Siempre hemos tenido claro que no queríamos ser una empresa más”, dice su fundador.
Por eso, desde sus inicios, han buscado diferenciarse por la calidad y el trato al cliente. Esta filosofía les ha permitido asumir proyectos complejos y de gran responsabilidad. Desde el Estadio Olímpico de Barcelona hasta auditorías de seguridad para eventos en el Palacio de Deportes de Granada, sus clientes confían en ellos porque saben que ofrecen soluciones sólidas y efectivas. La empresa también fomenta la conciliación laboral y el teletrabajo, facilitando que ingenieros en pequeños pueblos puedan acceder a empleo cualificado.
“Queremos que un andaluz que viva en un pueblo de 3.000 habitantes pueda trabajar en ingeniería como si estuviera en una capital”. “Ser emprendedor es más fácil cuando trabajas en algo que lleva tu marca y tus valores”, concluye el fundador.




