La provincia de Málaga ha experimentado en los últimos años un crecimiento significativo en términos económicos y empresariales. En este contexto, la Cámara de Comercio de Málaga está desplegando un importantísimo trabajo para estar al lado de las empresas, especialmente de las pymes y autónomos a quienes, gracias a su experiencia y bagaje, puede ofrecer un apoyo activo para la superación de los retos que tenemos planteados.
Bien es cierto que Málaga es un destino turístico de primer orden a nivel internacional, gracias a su clima, playas, oferta cultural, una red hotelera moderna y unos productos y servicios de primer nivel, sin embargo, nos enfrentamos a retos como la sostenibilidad turística, la gestión del impacto ambiental y la diversificación de su oferta para reducir la dependencia del turismo estacional.
Por otro lado, Málaga viene despuntado como nunca en el terreno tecnológico y de la digitalización, siendo un polo de atracción para empresas tecnológicas. Grandes multinacionales han establecido operaciones en nuestra tierra, pero igualmente, hemos de ser conscientes que tenemos por delante una gran tarea para retener y atraer talento cualificado, especialmente en áreas tecnológicas avanzadas como inteligencia artificial, ciberseguridad y big data.
Para ello, la formación es algo primordial. La falta de personal cualificado en sectores tecnológicos y el desajuste entre la oferta formativa y las necesidades del mercado son problemas prioritarios, de ahí, que, desde la Cámara estemos empeñados en fomentar todo lo que tiene que ver con la formación profesional dual y estrechar la colaboración entre empresas y centros de estudios.
Sin embargo, debemos abrir las miras hacia una diversificación de la economía, para atraer todas aquellas industrias que sean creativas y que nos permitan tener más oportunidades de crecimiento en otros sectores menos tradicionales, como las energías renovables, la economía circular o la economía azul.
Otro importantísimo motor económico es el sector agroalimentario, especialmente relevante en nuestras exportaciones, con productos como el aceite de oliva, los vinos, los cárnicos, etc., que cada día van ganando mayor presencia internacional, y cuyas empresas cuentan en la Cámara con un gran aliado para sus procesos de exportación. Pero, este sector tiene ante sí unos difíciles retos, como la gestión del agua y la adaptación a la sequía, la modernización de infraestructuras y la adopción de tecnologías sostenibles.
Igualmente, Málaga ha visto un auge en el mercado inmobiliario, impulsado por la llegada de inversores extranjeros y un interés creciente por las segundas residencias. En cualquier caso, este crecimiento también plantea desafíos relacionados con la accesibilidad a la vivienda, especialmente para la población local y para la mano de obra que demandan sectores como el turismo o el tecnológico, suponiendo un problema añadido para muchas empresas a la hora de cubrir sus plantillas.
Por ello, creemos que la provincia de Málaga se encuentra en un momento y una posición destacada para impulsar su crecimiento económico y social, pero además del esfuerzo de los ciudadanos y de las empresas, debemos exigir allí donde sea necesario, los apoyos, medidas y políticas estratégicas para lograr la superación de los desafíos y mantenernos como un referente de innovación y sostenibilidad en beneficio de todos.
José Carlos Escribano de Garaizábal
Presidente de la Cámara Oficial de Comercio,
Industria, Servicios y Navegación de Málaga

