Juan Manuel Carrillo

La planificación mortis-causa

20/05/2015

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Juan Manuel Carrillo

El fallecimiento de una persona supone la apertura de su sucesión mortis causa, por lo que, una vez pasado el duelo debido y el plazo legal, procede solicitar certificado de últimas voluntades para determinar si existe o no testamento que regule la sucesión

En vida, toda persona puede disponer sobre su patrimonio, esto es de sus bienes, derechos y deudas. Con carácter general, cuando se otorga testamento se hace contemplando los herederos y el patrimonio que se tiene en ese momento, pero no se sabe cuándo fallecerá ni que herederos y patrimonio existirá ese día, lo que determina que al abrirse la sucesión puedan surgir distintos escenarios y, cómo no, problemas a los que tendrán que hacer frente los herederos, si los mismos no han sido resueltos en vida del testador.

Para evitar estos la ley posibilita distintas fórmulas de planificación,  sin tener en cuenta los aspectos fiscales, que son transcendentales en estas disposiciones.

La planificación supera a la vieja tradición de "lo mío para los míos y a partes iguales", pues puede no ser la mejor de las soluciones posibles, no sólo por los problemas que supone la administración y gestión, sino porque puede dar lugar a conflictos familiares, al ser cada uno personas independientes,  con distintos intereses económicos, necesidades, etc. Arbitrando la ley medios para extinguirlos, así el artículo 1.051 de nuestro Código Civil dispone: "Ningún coheredero podrá ser obligado a permanecer en la indivisión de la herencia, a menos que el testador prohíba expresamente la división. Pero, aun cuando la prohíba, la división tendrá siempre lugar mediante alguna de las causas por las cuales se extingue la sociedad".

Un testamento, es el vehículo para poder tener en cuenta a los distintos herederos. En ese sentido, podemos señalar algunos ejemplos. Destaca la necesidad que siente la inmensa mayoría de los testadores de mejorar a su cónyuge, con un tratamiento más favorable que el mínimo marcado por la ley, lo que realizan mediante el legado de usufructo universal de toda la herencia, con las cautelas que prevé nuestro Código Civil. También se puede precisar que determinados bienes pasen de uno a otro de los herederos, lo que se podrá realizar, respetando las legítimas estrictas, por vía del legado, pudiendo disponer el causante que los mismos se reciban como parte de su cuota o además de esta. Otra voluntad del causante en vida suele ser la de mantener la unidad patrimonial, así, por ejemplo, cuando el causante es empresario suele querer que su empresa perdure en el tiempo, máxime si tiene ya en vida a algunos de los herederos trabajando en la misma, por lo que ello nos abre la posibilidad de las denominadas herencias en vida,  lo que es una manera óptima de distribuir en vida la herencia, y puede tener implicaciones fiscales positivas y  serán o no colacionables, conforme a las reglas generales de la sucesión de nuestro Código Civil.


Siendo tantas las posibilidades, no cabe sino aconsejar un asesoramiento jurídico y fiscal previo y posterior a tales hechos para conseguir la mejor planificación al respecto.

 

Juan Manuel Carrillo

Socio de Carrillo & Asociados


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