Antonio Romero

Coaching personal: Esfuerzo consciente y responsable

07/09/2011

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Antonio Romero

“¡Consiga fácilmente, en pocos días, sin esfuerzo, el éxito!”

“¡Olvídese de sufrir para conseguir lo que quiere, con nosotros todo será coser y cantar!” “¡Aprenda un nuevo idioma mientras duerme, sin tener que esforzarse!”.

Mensajes cómo estos inundan nuestro día a día, nos atropellan, llegan a nosotros a través de los diversos medios de comunicación, en sus distintos soportes. Y van calando como fina lluvia charlatana, poco a poco, para tratar de conseguir su objetivo final: engañarnos.

Con estas reflexiones lidiaba mientras leía este verano la obra de Matteo Motterlini, “Trampas Mentales” (Paidós Contextos, 2010).
Comienza su capítulo acerca de la percepción selectiva con la propuesta de un ejercicio conocido: se trata de unir con cuatro lineas rectas y sin levantar el lápiz del papel nueve puntos que aparentemente forman un cuadrado.

Atrajo verdaderamente mi atención este texto cuando el autor comentaba que la dificultad en la resolución de este ejercicio es más “ética” que conceptual. Es decir, nos parece que ir más allá de esa figura aparente del cuadrado sería algo así como “jugar sucio”. Pero la única forma de resolver el ejercicio es trascender al cuadrado que no existe en realidad, la única forma de avanzar es reformulando la cuestión “fuera del cuadrado”. Es sólo entonces cuando encontramos la solución.

Pero he aquí que entran en juego también las expectativas que todos tenemos y la cosa se complica cuando estas expectativas frente a determinadas cuestiones alteran nuestra capacidad de observación, ya que según Motterlini, “cuando nuestras expectativas son desatendidas, parecería que son los sentidos los que impiden que se filtre la evidencia contraria”.

Por lo tanto, según este autor, tanto en la ciencia, y yo añadiría en la vida en general, “la novedad sólo aflora con dificultad, que se manifiesta a través de la resistencia, en contraste con el fondo constituido por la expectativa”.

Remata Motterlini con la explicación de un experimento con naipes cuya conclusión me parece muy interesante, instructivo y a tener en cuenta: “para reconocer algo inesperado, puede precisarse cuatro veces más tiempo de aquello que consideramos normal”.

Todo esto me hizo reflexionar y de forma instintiva me llevó a conectar con el mundo del Coaching Personal desde dos perspectivas.

La primera desde el enfoque de esos presupuestos apriorísticos que nos imponemos y que complican mucho el poder solucionar nuestros problemas y “distorsionan nuestra percepción de la realidad”. Esta distorsión de la realidad, unido al hecho de la falta de costumbre y entrenamiento en lo que respecta a pensar profundamente en nuestros asuntos, en nuestra vida, en nuestras aptitudes, actitudes y comportamientos, …, provoca la sensación (o quizás algo más que la sensación) de ir demasiadas veces en piloto automático, sin ser conscientes (y mucho menos responsables) de qué pasa realmente dentro y fuera de nosotros.

Con respecto a la segunda perspectiva que antes anunciaba, quisiera reiterar (no me cansaré de ello) el vital papel protagonista que asume el cliente (coachee) en cualquier proceso de coaching bien hecho. Aquí no existen milagros “sin esfuerzo”. En un proceso de coaching es de crucial importancia que sea el cliente el que tanto en las sesiones como en su propia vida entre sesión y sesión asuma las riendas y trabaje, profundice, por si mismo y en compañía de su coach personal.

Si el cliente lo que quiere es a un profesional que le diga lo que tiene que hacer, que le dicte una receta, en realidad busca a un consultor, no a un profesional del coaching.

Si el cliente busca a alguien que le diga lo que tiene que hacer con su vida y además espera que todo lo que tiene que hacer sea sin esfuerzo, sin sacrificio, sin dedicarse tiempo, ni siquiera yo se lo que busca. Se me ocurre quizás que busque a un mago.

Pensar en conseguir objetivos importantes en nuestra vida sin esfuerzo apela, provoca y despierta nuestro yo más infantil. El coaching nos ayudará a despertar al adulto consciente y responsable que todos llevamos dentro. Si queremos, claro está.

Antonio M. Romero Cabrillana.
Coach Personal
coachingrowth
antonioromerocoach@coachingrowth.com


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