Juan Manuel Carrillo

Cláusulas bancarias K.O. Y ahora, ¿qué?

25/01/2017

Compartir:

mailEnvía printimprime
crossEnviar por correo a:
Juan Manuel Carrillo

Como ya dijo el torero: “Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, esto es lo que me viene a la cabeza tras la sentencia de la Unión Europea sobre las cláusulas suelo, donde se reconoce la retroactividad total de sus efectos tras declararse nula la cláusula, como ya recoge nuestro Código Civil en su artículo 1.303 y así ha sido siempre con la nulidad ex tunc. 

Poco a poco se han ido declarando muchas nulidades de múltiples productos bancarios complejos y de cláusulas de productos bancarios muy variadas, imaginándose el horizonte a corto plazo en demandas judiciales sobre nulidad de gastos de constitución de hipotecas soportados por clientes, tasaciones y un largo etcétera.

El caso es que ha pasado la época de los excesos de las entidades bancarias y también el de los usuarios, pues la mayoría de estos se han guiado por las rentabilidades elevadas que daban las entidades sin considerar riesgos. A nadie le amarga cobrar un cupón elevado en vez de algo irrisorio, o se firmaba todo lo que se ponía por delante sin importar si el tipo era fijo, variable, con suelo o lo que sea, sólo se pensaba en disfrutar la nueva casa, coche, vacaciones… Con ello no quiero decir que la responsabilidad sea de los usuarios, pues no se puede olvidar que no existe igualdad de posiciones y por eso las entidades tienen que informar debidamente, conforme a la ley, a cada cliente, teniendo aquellas una obligación más grave, por cuyos incumplimientos devienen estas nulidades.

Así, cuando ya se ha tocado suelo, sólo cabe resurgir de nuevo, de otra manera, lo que ya estamos viendo últimamente con los movimientos de las entidades. En este sentido, a día de hoy poca diferencia hay entre tener los pocos ahorros en casa o en la entidad, porque actualmente la rentabilidad tiende a cero.

Al final el mayor coste lo pagaremos los clientes, no sólo por esas rentabilidades inexistentes, sino también por la dificultad del crédito. En este sentido, una cliente lleva mareando la perdiz con varias entidades para conseguir un préstamo hipotecario y poder comprar una vivienda habitual para ella, pues son tantos los requisitos que se le piden y lo que cuesta -ahora ya si nos leemos todas las letras, grandes y pequeñas- que está explorando otras vías, como hacer un denominado crowdfunding familiar, para conseguir el dinero y poder comprar la casa antes de que la inmobiliaria se la venda a otra persona, pues ellos no repercuten el coste de tantas nulidades de cláusulas en su familiar. Al fin y al cabo, si la banca no siempre gana, si que nunca pierde; y si no hay suelo, vencimiento anticipado, gastos de notaría, registro, etc, todo ello se repercutirá de una manera u otra en los clientes, lo que se traduce básicamente en que si antes algo valía cinco ahora valdrá siete, es una regla básica y lógica para poder acceder a la financiación deseada. 


Quién es Quién en la empresa de Málaga

Galerías

Encuesta

¿Aumentará en 2017 su presupuesto para actividades de ocio?