Juan Manuel Carrillo

Avanzando en la custodia Compartida

11/11/2015

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Juan Manuel Carrillo

Cierto es que tras las vacaciones existe un repunte de las rupturas conyugales, siendo necesidad el regular las relaciones filiales de la mejor manera posible.

Así, en relación a los hijos, cada vez resulta más común la custodia compartida, en los casos donde es conveniente la misma, pareciendo esta no sólo la opinión de los técnicos al respecto sino también de la cada vez más numerosa legislación autonómica y la jurisprudencia reciente, así la sentencia del Tribunal Supremo de 29 de abril de 2013, dispone "como doctrina jurisprudencial que la interpretación de los artículos 92, 5, 6 y 7 del Código Civil debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven. Señalando que la redacción del artículo 92 no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea", medida que se viene considerando no excepcional sino normal en atención a los menores.

Resuelta esta cuestión, suele ocurrir que la mayoría de las dificultades se desvanecen, pudiendo resumirse estas desde un punto de vista meramente económico, como es la atribución de la vivienda habitual, pensiones en los casos que procedan, liquidación del régimen, pago hipoteca y otras deudas, gastos extraordinarios, etc. Todo ello pone de manifiesto un cambio sustancial en este tipo de relaciones, en las que los propios cónyuges debidamente asesorados podrán liquidar su relación evitando en la medida de lo posible acudir a un proceso contencioso, que en última instancia si bien regula esta situación, a veces también consigue que se puedan establecer diferencias irreconciliables entre ambos, cuando siempre deben mirar por el bien de sus hijos.

De aquí se deduce que en el ámbito del derecho de familia el legislador atiende en primer lugar a los acuerdos a que puedan llegar los cónyuges en esta materia, que serán aprobados por la Autoridad salvo que no proceda conforme a derecho, lo que resulta lógico pues son los propios interesados los que mejor conocen su propia relación y la manera de funcionar de lo que es la familia, por lo que resulta necesario el debido asesoramiento que se puede ofrecer por los profesionales al respecto.

Juan M Carrillo
Carrillo & Asociados


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