Aprender, desaprender y reaprender

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Ser directivo no tiene que ver con ser un técnico o un especialista. Es necesario saber del negocio, de finanzas, de logística, de tecnología… Pero, aún así, todo este conocimiento no es suficiente en los tiempos actuales.

Transformación digital, cambios en los modelos de negocio, reestructuraciones, alianzas y joint ventures, startups y spin offs, externalizaciones e internalizaciones…. Cambios y cambios y más cambios. Esta realidad exige de otras capacidades y entre ellas está la de aprender a desaprender y re-aprender de forma constante. A esto ahora lo llaman ‘learning agile’.

Cuando pensamos en un Executive MBA podemos buscar uno que nos dote de nuevos conocimientos y metodologías de gestión, pero, sobre todo, se debería buscar un programa que nos aportara algunas competencias esenciales para navegar en el llamado “VUCA World”: volatilidad (Volatility), incertidumbre (Uncertainty), complejidad (Complexity) y ambigüedad (Ambiguity). Es decir, un programa que insistiera en pensamiento crítico, liderazgo ágil, gestión del cambio, anti-fragilidad…

Un máster debe ser una experiencia de aprendizaje que nos saque de nuestras zonas de confort y nos entrene en competencias para este entorno en permanente cambio. Conocimientos y metodologías, sí; pero, sobre todo, una experiencia de transformación personal.

Por estas razones, se trata de buscar un programa que incluyera cargas de trabajo intensas, la necesidad de presentar muchos casos de negocio en grupo e individualmente…

Cuando pensamos en un Executive MBAe […] debería buscar un programa que nos aportara algunas competencias esenciales para navegar en el llamado “VUCA World.

El objetivo: que el alumno crezca en su desempeño, en incrementar su productividad personal en entorno complejos. También se debe buscar un EMBA que incluya algún tipo de Assessment Centre que permita conocerse mejor al alumno y ponerse en comparación con otros para así identificar mejor los puntos fuertes y débiles. Y que tenga sesiones de coaching que permitan evolucionar en el desarrollo profesional y en las competencias directivas. Y, por supuesto, tutores de los trabajos fin de máster experimentados y exigentes que ayuden a evolucionar y madurar las ideas y proyectos.

Un máster no debería ser una experiencia solo de incrementar conocimiento si no sobre todo de elevar, de potenciar habilidades y competencias como directivo: autoconocimiento y gestión de emociones, desarrollo de liderazgo y agilidad y capacidad de impulsar los cambios en los equipos y las organizaciones.

Carlos González Alonso                                                                                      Profesor del Executive Master in Business Administration (EMBA) de ESIC.

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