Kilocentro cierra sus puertas

El local de este histórico comercio de telas que ha estado abierto 32 años en la capital será ocupado por una ampliación de Zara, que lo unirá a su tienda actual

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Kilocentro cierra sus puertas
Kilocentro cierra sus puertas

El comercio y las costumbres cambian a pasos agigantados. Cada vez menos gente sabe coser y las nuevas generaciones optan por comprar la ropa ya confeccionada. Eso y la falta de interés de los herederos por continuar con el negocio familiar de la venta de telas han condenado a la histórica Kilocentro al cierre a mediados de junio, una vez que termine de vender el stock de telas que le queda en sus almacenes.

Interior de Kilocentro
Interior de Kilocentro

La calle Liborio García se queda así sin el ‘Kilo’, como se le conocía popularmente, un negocio tradicional de venta de telas que durante 32 años ha sido una referencia en el sector y un apoyo en la renovación del Carnaval de Málaga. 

Jacob Assa, antiguo administrador de Kilocentro, ha vuelto a la tienda para supervisar los últimos días de vida de este negocio. Los estantes de la tienda se van quedando vacíos poco a poco con descuentos del 40%.

Descuentos en Kilocentro
Descuentos en Kilocentro

“Estos días los dedicamos a nuestra clientela más fiel, que así puede comprar a mejor precio”. “Duele el cierre porque son muchos años, millones de metros de tela cortados y cientos de empleados, pero ya llegó el momento”, resume Jacob, quien apunta que la falta de interés de los herederos por este negocio de corte tradicional ha acelerado el cierre. Al final, llegó la gran oferta que sirvió de argumento final: “Inditex llegó con una de esas ofertas que no puedes rechazar”.

La llegada de Inditex es un símbolo de los nuevos tiempos y cambios en la forma de comprar. La empresa gallega ampliará su tienda actual de Zara en la calle Liborio García con este local, que lo unirá a sus actuales instalaciones. 

Clientes en Kilocentro
Clientes en Kilocentro

El ‘Kilo’ fue fundado en 1986 por Alberto Bendaham, que llegó de Canarias para expandir el negocio familiar de venta de telas. Rápidamente se hizo un nombre por la variedad de telas ofertadas. “Traíamos plumas, medias de rejilla, lentejuelas…” Cofradías, espectáculos que se montaban en la ciudad y, por supuesto, agrupaciones de Carnaval empezaron a trabajar con esta tienda, ya que siempre “les hemos ofrecido precios especiales”, señala Jacob Assa, quien se enorgullece de haber contribuido a la renovación y mejor del Carnaval de Málaga en los últimos 30 años.

Durante el mes que queda hasta el cierre, la docena de empleados que continúan en las instalaciones se encargan de vender las telas para agotar las existencias. En julio el Kilocentro habrá cerrado ya sus puestas para siempre en Málaga.

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